miércoles, 6 de enero de 2010

Los amores...

Ella era una morena colombiana que estaba viviendo en España de forma ilegal, y además de su valija, traía en su panza un bebé y en su corazón un típica historia de culebrón latino.
El era rubio y holandés y aunque no puedo recordar cómo se habían conocido, qué circunstancias de la vida los había puesto uno frente del otro, estoy convencida de que a su manera, se amaban.
Digo "a su manera se amaban" porque creo que, en definitiva, el amor no es más que eso: necesitar algo del otro, necesitar al otro.
En determinados momentos de nuestras vidas nos encontramos con que hay alguien que nos brinda eso que necesitamos. No es más que un intercambio de mutuos intereses. Da igual que sea lo que sea, puede ser simplemente que necesitamos sentir el calor de otro cuerpo... por un rato (y eso es amor) ...o para toda la vida (y también es amor); o necesitamos de su admiración, o de su protección o tal vez respeto, o lástima o lo que fuera... no sé... la otra persona nos enriquece con lo que nos da, nos hace sentir más íntegros.
Y que nos importa si eso que hace feliz a alguien, eso que el otro le brinda incluye por ejemplo un mejor nivel de vida, lograr una vida menos turbulenta, un poco de calma entre tanta tormenta; que nos importa si eso se refleja en la felicidad de alguien, de ese alguien que no puede más que amar al otro por lo que le da y con ese amor enriquecerlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario